El gran reto de volver a las oficinas…. las dos preguntas claves para tener éxito

Uno de los grandes retos de los equipo de HR es como van a influenciar y gestionar el regreso de los equipos a las oficinas y  como van a garantizar que la nueva forma de trabajar asegurar la  seguridad de los empleados, eficiencia y engagement de estos

Cada empresa se organiza a su propia manera para que los empleados regresen al lugar de trabajo a medida que se desarrollan las fases de la pandemia de la COVID-19, pero el papel de RR.HH. es constante: abogar por la salud y la seguridad de los empleados y, a su vez, por los consumidores y otras partes interesadas con quien entran en contacto. “Está claro que el desafío de regresar al lugar de trabajo no es solo un desafío de operaciones; es un desafío humano”, dice Caroline Walsh, vicepresidenta gerente de equipo de Gartner. “A medida que las organizaciones intentan reabrir sus ubicaciones físicas y volver a alguna forma de ‘normalidad’, los líderes deben colaborar para promover la salud y la seguridad en el lugar de trabajo”. 

Este nuevo año es el segundo consecutivo después de que la pandemia azotase en 2019 y aun así muchas empresas no han vuelto a la normalidad en sus sedes físicas. La revista Forbes decidió a principios de agosto de 2021 hacer tres encuestas a más de 1500 trabajadores de Estados Unidos para analizar su actitud frente a la vuelta del trabajo presencial. Los resultados de las encuestas fueron contundentes: Casi tres cuartas partes de los encuestados que trabajan virtualmente prefieren continuar haciéndolo en lugar de trabajar presencialmente a tiempo completo o parcial. Además, tener que regresar a un trabajo presencial haría que el 41% de los encuestados buscara empleo en otra empresa

Por otra parte, una encuesta de Mercer en mayo del año pasado concluyó que el 70% de las empresas dijeron que una combinación de trabajo en persona y remoto sería la nueva normalidad, hecho que puede contrastarse actualmente entre las empresas españolas desde mediados de este año. 

Anita Williams Woolley, profesora asociada de comportamiento y teoría organizacional en la Escuela de Negocios Tepper de la Universidad Carnegie Mellon, propone realizar dos preguntas para valorar si la vuelta al trabajo presencial vale la pena. La primera de ellas es: 

1.- ¿Cuáles son los beneficios para la organización o para los empleados?

2.- Mientras que la segunda propone preguntarse si realmente hay buenas  

     razones para ello o es solo una sensación generalizada de los líderes de que   

     de alguna manera estar juntos en persona es mejor. 

“Si existen razones válidas y beneficios tangibles, los líderes deben comenzar por comunicar y demostrar cuáles sonSi las políticas parecen algo arbitrarias (es decir, todo el mundo pasa tres días en la oficina, independientemente de sus responsabilidades laborales) y los costes superan los beneficios percibidos, será difícil convencer a los empleados”, advirtió Anna Williams. Después de más de un año de trabajo remoto, los empleados deben reajustarse cuando regresan a la oficina. Sin embargo, esta situación ha abierto la oportunidad de generar esquemas híbridos mezclando trabajo presencial y remoto donde los trabajadores no pierden el contacto con los compañeros de trabajo, manteniendo las ventajas de la oficina en casa.

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email